:: Higiene
Con unos sencillos gestos y acciones podremos evitar trastornos que pueden llegar a ser dolorosos y objeto de tratamientos costosos y extensos.
Además conseguiremos mejorar nuestra relación con los demás ya que el aspecto de nuestros dientes y encías será más agradable y no emitirán olores desagradables debido al control de las bacterias y de los fermentos que éstas producen.
Como parte de la higiene estará el acudir una o dos veces al año a que, mediante una limpieza bucal profesional, nos eliminen la placa mineralizada (sarro) que por muy buena higiene que tengamos todos los años tendremos que retirar (aunque lógicamente, será mayor cuanto menor sea la higiene diaria).
Se recomienda el uso de un cepillo dental eléctrico de batería (no a pilas) al menos 3 veces al día junto a la pasta de dientes recomendada por el Dentista.
Después de desayunar y después de comer podremos realizar una limpieza convencional que consista únicamente en cepillarse los dientes (un minuto por arcada dentaria) y la superficie de la lengua, no así por la noche después de cenar (recomendable antes de sentarnos en el sofá para evitar que el sopor nos impida realizar la higiene recomendada) en que, además de lo anterior, utilizaremos algún instrumento para limpiar entre los dientes (seda o cepillos interdentales) y un enjuague recomendado por el Dentista previo a la limpieza de la lengua.
Éstos serán los 5 minutos de la higiene bucal diaria e, irremediablemente, nos conducirán, si se hacen todos los días, al disfrute de una salud bucal y dental como no habíamos disfrutado antes.






